martes, 4 de mayo de 2010

El Modelo IOM - Metodología de trabajo

El Modelo de Optimización de Infraestructuras es una herramienta para ayudar a establecer y organizar las prioridades de TI y planificar de forma eficaz el proceso durante un periodo de varios años. El uso correcto de la herramienta supone seguir una serie de etapas, con el apoyo de una evaluación interna más completa que debe realizar el equipo de TI.

La metodología utilizada para el Modelo de Optimización de Infraestructuras permite avanzar progresivamente hacia los máximos niveles de madurez considerados como adecuados para una empresa, una organización o un entorno concreto, y consta de tres fases fundamentales:

1. Identificación del grado de madurez actual:

Consiste en perfilar las tecnologías, procesos y políticas que actualmente tienen en marcha en su infraestructura de desktop, datacenter y red. Profundizar en capacidades concretas y situar el punto actual de grado de madurez alcanzado por la organización. Según se va determinando el grado de madurez de TI en cada capacidad, debe atenderse especialmente a los proyectos en curso que se han iniciado con una base débil ?en otras palabras, si hay alguna capacidad básica que debe ponerse en servicio antes de iniciarse el proyecto. Es posible que haya que reajustar prioridades o cancelar proyectos que eran aparentemente buenos, pero no en la situación actual.

2. Identificación del grado de madurez óptimo para esta infraestructura:

Aunque la mayoría de organizaciones preferiría ir a un estado dinámico, en la mayoría de sectores tiene más sentido centrarse exclusivamente en la optimización de costes. El paso siguiente en el proceso consiste en identificar el punto de destino más adecuado para las circunstancias de su organización.

Posiblemente el aspecto más importante del Modelo de Optimización de Infraestructuras es su capacidad para establecer planificaciones a largo plazo (varios años incluso). La metodología de identificación de proyectos a corto plazo que establecen los fundamentos para iniciativas a largo plazo orientadas a mejorar la competitividad permite diseñar una hoja de ruta para la planificación de presupuestos, asignación de recursos y protección de las inversiones. Esta estrategia garantiza además que los proyectos de mejora son equilibrados y que se identifican y afrontan los puntos donde es necesaria la integración.

3. Diseñar e implementar los proyectos de máximo impacto necesarios para progresar:

Indudablemente habrá muchas más deficiencias al tratar que las que pueden resolverse con el presupuesto de TI de un solo año.
La herramienta está pensada para poder establecer las prioridades y el orden de ejecución de los proyectos a realizar de una manera inteligente. Una vez se han detectado las deficiencias, tendremos que identificar las que presentan estas características:

Hay una carencia evidente de madurez en alguna capacidad concreta con respecto a las demás.

Una capacidad crítica que es la base de la competitividad o la diferenciación no existe o no está bien desarrollada.

Existen dependencias de cara a futuras tecnologías que todavía no se han puesto en marcha.

La gestión de proyectos concretos en el contexto de una visión de TI dinámica hace que el departamento de TI hable el mismo idioma que los directivos o administradores pueden entender y valorar.

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